El drawdown es la caída de un activo o una cartera desde su último máximo hasta el mínimo posterior, expresada en porcentaje. Responde a la pregunta más visceral de la inversión: "¿cuánto habría llegado a perder en el peor momento?".
Drawdown = (Valor actual − Máximo anterior) / Máximo anterior × 100El máximo drawdown es la peor de esas caídas en un periodo: la cifra que mejor anticipa cómo se sentirá tu cartera en una crisis.
Recuperarse de una caída exige una subida mayor que la propia caída:
| Caída | Subida necesaria para recuperar |
|---|---|
| −10% | +11% |
| −20% |
| +25% |
| −30% | +43% |
| −50% | +100% |
Perder el 50% exige doblar el capital solo para volver al punto de partida. Esta asimetría explica por qué limitar las caídas importa más que perseguir las subidas — y por qué la asignación de activos dedica tanto esfuerzo a acotar el drawdown esperable.
La lección es doble: las caídas profundas son normales (no fallos del sistema) y su duración importa tanto como su profundidad — hay drawdowns de meses y drawdowns de década.
La volatilidad mide la oscilación media; el drawdown, el peor golpe real. Para decidir cuánto riesgo soportas, el drawdown es más útil: nadie abandona su plan porque la desviación típica sea del 18%, pero mucha gente vende cuando ve su cartera un 40% abajo. Pregúntate qué máximo drawdown aguantarías sin vender y construye la cartera desde ahí.
Para el inversor en dividendos hay un matiz amable: el ingreso cae mucho menos que los precios. En 2008, los dividendos del S&P 500 bajaron bastante menos que las cotizaciones, y quien vivía de las rentas no necesitó vender en mínimos.
La mayor caída desde un máximo hasta el mínimo siguiente en un periodo dado. Es la métrica de riesgo más intuitiva: te dice cuánto habrías llegado a perder comprando en el peor momento.
Depende de su profundidad y de la época: la caída del COVID en 2020 se recuperó en meses; la de 2008, en unos 5 años; el Nasdaq de las puntocom tardó 15. Por eso el dinero invertido en bolsa necesita horizonte largo.
Con diversificación real entre clases de activos: los bonos y la liquidez amortiguan las caídas de la bolsa. El coste es renunciar a parte de la rentabilidad esperada — calibrar ese equilibrio es precisamente la asignación de activos.