El beneficio por acción (BPA, o EPS por sus siglas en inglés) es la parte del beneficio neto de una empresa que corresponde a cada acción en circulación. Es una de las métricas más utilizadas del análisis fundamental: permite comparar la evolución de una empresa a lo largo del tiempo y es la base de ratios tan usados como el PER o el payout.
Para el inversor en dividendos, el BPA responde a una pregunta esencial: ¿el dividendo por acción cabe dentro de lo que la empresa gana por acción?
BPA = beneficio neto / número de acciones en circulaciónSi una empresa gana 500 millones de euros y tiene 250 millones de acciones, su BPA es de 2 euros. Si paga un dividendo de 0,80 euros por acción, su payout ratio es del 40%: el dividendo está cubierto 2,5 veces por el beneficio.
Existen dos variantes: el (acciones actuales) y el , que incluye el efecto de opciones, convertibles y otros instrumentos que pueden convertirse en acciones. El diluido es el más conservador y el que conviene usar por defecto.
Más que el valor puntual, importa la tendencia:
El BPA puede crecer sin que el beneficio total crezca: si la empresa recompra y amortiza acciones, el mismo beneficio se reparte entre menos títulos. Las recompras bien hechas crean valor para el accionista, pero conviene distinguir cuánto del crecimiento del BPA viene del negocio y cuánto de la reducción de acciones, especialmente si la empresa se endeuda para recomprar.
El beneficio neto es una cifra contable: extraordinarios, provisiones y cambios de perímetro pueden distorsionarlo en ambos sentidos. Por eso el BPA se complementa con el flujo de caja libre y con la revisión de varios ejercicios, no de uno aislado.
El básico usa las acciones actuales en circulación; el diluido añade las que podrían existir si se ejecutan opciones y convertibles. El diluido es más prudente para valorar.
No por sí solo. Hay que relacionarlo con el precio (PER) y con la calidad y recurrencia de ese beneficio. Un BPA alto de un año extraordinario puede ser engañoso.
A través del payout ratio: dividendo por acción dividido entre BPA. Un payout moderado sobre un BPA creciente es el patrón típico del dividendo sostenible y creciente.