Un CFD (Contract for Difference, contrato por diferencias) es un derivado que replica el movimiento del precio de un activo — una acción, un índice, una divisa — sin que llegues a poseerlo. Ganas o pierdes la diferencia entre el precio de apertura y el de cierre de la posición, normalmente con apalancamiento.
Al abrir un CFD no compras nada: firmas un contrato con tu broker en el que una parte paga a la otra la diferencia de precio. Dos rasgos lo definen:
Los reguladores europeos (ESMA, y la CNMV en España) obligan a los brokers de CFDs a publicar el porcentaje de cuentas minoristas que pierden dinero: históricamente entre el 70% y el 85% según la entidad. La CNMV además restringe su publicidad en España desde 2023. No es un detalle: el apalancamiento más los costes diarios hacen que el tiempo juegue en contra.
Con un CFD sobre una acción no cobras dividendos reales: el broker te abona un "ajuste de dividendo" en efectivo (y te lo carga si estás corto). Ese ajuste no es un dividendo a efectos fiscales ni de convenios, y no genera derechos de accionista. Si tu estrategia es construir rentas con dividendos, el CFD no construye nada: no hay acciones, no hay propiedad, no hay interés compuesto sobre títulos reales.
Su uso legítimo es el trading a corto plazo y las coberturas puntuales: facilitan ponerse corto y operar intradía con poco capital. Para invertir a largo plazo son objetivamente inferiores a comprar el activo: pagas financiación diaria por algo que puedes poseer directamente. La regla práctica: si tu horizonte se mide en años, compra acciones o ETFs; si se mide en horas o días, asegúrate de entender que estás especulando, no invirtiendo.
No exactamente: recibes un ajuste en efectivo equivalente (si estás largo), pero no es un dividendo real — sin tratamiento de convenio fiscal, sin derechos políticos y sin acciones detrás. Para una estrategia de rentas no sustituye a poseer el título.
Por la combinación de apalancamiento (amplifica los errores), costes de financiación diarios (el tiempo juega en contra) y spreads. Los propios brokers publican que el 70–85% de las cuentas minoristas pierde dinero.
Para cualquier horizonte superior a unos días, acciones reales: sin coste de financiación, con dividendos de verdad y sin riesgo de liquidación por margen. El CFD solo tiene sentido como herramienta de trading o cobertura puntual.