La asignación de activos (asset allocation) es el reparto del capital entre las grandes clases de activos: acciones, bonos, liquidez y, en algunas carteras, inmobiliario, oro u otros. Es la decisión de inversión más importante que tomarás — muy por delante de elegir acciones concretas o acertar el momento de compra.
Los estudios clásicos (Brinson, Hood y Beebower) estimaron que la asignación de activos explica en torno al 90% de la variabilidad de los resultados de una cartera a lo largo del tiempo. La selección de valores y el market timing — la parte a la que más energía dedican muchos inversores — explican el resto.
La razón es sencilla: las clases de activos se comportan de forma muy distinta. Las acciones ofrecen la mayor rentabilidad esperada a costa de caídas profundas (drawdowns del 30–50% cada cierto tiempo); los bonos amortiguan; la liquidez apenas rinde pero da opciones. La mezcla determina cuánto puede caer tu cartera y cuánto puede crecer.
Depende de tres factores:
La regla clásica "120 menos tu edad en acciones" es un punto de partida razonable (a los 30 años: 90% acciones; a los 60: 60%), aunque ninguna fórmula sustituye conocer tu propia tolerancia.
| Perfil | Acciones | Bonos | Caída esperable en crisis |
|---|---|---|---|
| Conservador | 30% | 70% | ~10–15% |
| Equilibrado | 60% | 40% | ~20–30% |
| Agresivo | 90% | 10% | ~35–45% |
Una vez fijado el reparto, el rebalanceo periódico lo mantiene en su sitio, y la volatilidad de la cartera queda esencialmente determinada por él.
Como referencia inicial, 120 menos tu edad. Ajusta según tu horizonte y, sobre todo, según la caída que puedas soportar sin vender: si un −40% te haría liquidar, tu peso en acciones es demasiado alto.
Como un estilo dentro de la renta variable: una cartera de dividendos sigue siendo "acciones" a efectos de asignación, aunque su volatilidad suele ser algo menor que la del mercado.
Casi nunca: solo cuando cambie tu vida (horizonte, ingresos, objetivos), no cuando cambie el mercado. Modificar el reparto en plena caída es la forma más cara de descubrir tu tolerancia real al riesgo.