El PER (Price-to-Earnings Ratio, ratio precio-beneficio) mide cuántas veces el beneficio anual de una empresa estás pagando al comprar su acción. Es la métrica de valoración más popular del mercado — y una de las más fáciles de malinterpretar cuando se usa sola.
PER = Precio por acción / Beneficio por acción (BPA)Si una acción cotiza a 60€ y gana 4€ por acción, su PER es 15: estás pagando 15 años del beneficio actual. Leído al revés (1/PER), un PER 15 equivale a un rendimiento del beneficio del 6,7% anual.
Como referencia muy general: por debajo de 12 el mercado descuenta problemas o poco crecimiento; entre 12 y 20 es terreno de negocio maduro razonable; por encima de 25, el precio incorpora expectativas de crecimiento alto — que la empresa tendrá que cumplir.
Pero el número absoluto dice poco: un PER 25 puede ser barato para una tecnológica en expansión y un PER 8 carísimo para un negocio en declive. Las comparaciones útiles son contra el y contra sus .
También conviene distinguir el PER trailing (beneficio de los últimos 12 meses, un hecho) del forward (beneficio estimado del próximo año, una opinión).
La conexión es directa: la rentabilidad por dividendo es igual al payout ratio dividido entre el PER. Una empresa con payout del 60% y PER 15 rinde un 4%; la misma empresa a PER 30 rendiría un 2%. Comprar a PER razonable — con margen de seguridad — es lo que fija una buena rentabilidad inicial para las décadas siguientes.
No existe un número universal: depende del sector, del crecimiento y de los tipos de interés. La pregunta útil no es "¿es bajo?" sino "¿es razonable frente a su propio histórico y sus comparables, y por qué?".
No necesariamente: a menudo significa que el mercado espera caídas de beneficio (cíclicas en pico, sectores en declive). El PER bajo sin explicación es el equivalente en valoración a la trampa de dividendo.
Que la empresa pierde dinero y el ratio deja de tener sentido. En esos casos se valora con otras métricas (ventas, flujo de caja, valor en libros) — y con más prudencia.