Un ETF de acumulación reinvierte automáticamente dentro del fondo los dividendos que pagan las empresas de su cartera. Tú no cobras nada: el valor de cada participación simplemente crece más rápido, porque incorpora los dividendos reinvertidos además de la evolución de los precios.
Es la variante preferida del inversor en fase de construcción de patrimonio, y en España tiene una ventaja añadida que conviene entender bien.
El mismo índice existe casi siempre en dos versiones: si el S&P 500 reparte un ~1,5% anual en dividendos, la versión de distribución te lo paga en efectivo y la de acumulación lo usa para comprar más acciones del propio índice. A igualdad de todo lo demás, la participación del ETF de acumulación vale cada año un poco más que la de distribución — la diferencia es exactamente el dividendo reinvertido.
Lo identificas en el nombre: la etiqueta "Acc" (frente a "Dist" o "D") y la política de distribución del folleto.
Aquí está el argumento decisivo para el residente en España: no tributas por lo que no cobras. En un ETF de distribución, cada pago pasa por Hacienda ese mismo año (desde el 19%); en uno de acumulación, la reinversión ocurre dentro del fondo y solo tributarás por la plusvalía acumulada cuando vendas — quizá dentro de 30 años.
Ese impuesto no pagado sigue invertido y componiendo a tu favor década tras década. Es, en la práctica, un préstamo a tipo cero de Hacienda durante toda tu fase de acumulación.
La distribución gana cuando quieres ver y usar las rentas — fase de retiro o motivación personal.
Por el sufijo del nombre ("Acc") y por la política de distribución en el folleto o ficha del producto (KID). El ISIN no lo indica: dos clases del mismo fondo tienen ISIN distintos.
No con ETFs: el cambio implica vender y comprar, tributando la plusvalía. Es una decisión que conviene tomar bien al principio — o asumir el peaje cuando llegue la fase de rentas.
Antes de impuestos rinden lo mismo (mismo índice, mismos dividendos: cobrados o reinvertidos). Después de impuestos, la acumulación gana en fase de construcción por el diferimiento — esa es toda la diferencia, y es mucha a 20-30 años.